ABP - proyecto servicio - Fraguas

 




Holaaa, ¿cómo estás? Yo ahora mismo un poco melancólica porque lo que os voy a contar ahora fué una de las mayores experiencias de mi vida. Espero que disfrutes de la historia…


Os voy a hablar de una técnica didáctica llamada proyecto de servicio, un tipo de aprendizaje por proyectos con una finalidad social. Esto en el Yturralde se llama empresa y es el hilo conductor de la metodología de la unidad de pioneros, es decir, el grupo de los mayores. Para mi, fue mi primera experiencia en los scouts y una de las cosas que hizo que me impresionara tanto el Ytutarralde y que me hizo quedarme durante tantos años. 


Para que entendáis la empresa y comprendáis por qué es un proyecto-servicio, os cuento cómo se organiza un poco desde el punto de vista de nuestra metodología. 



La empresa en el Yturralde 


El proyecto o proyectos, tiene como finalidad un objetivo social. Algo importante es que no hay que irse lejos de tu casa para encontrar un proyecto social. En nuestros mismos barrios hay un montón de formas de aportar. El otro objetivo es que sean los y las chicas, quienes organicen todo desde cero y que las monitoras únicamente guíen en el proceso. 


Cómo entenderéis, tiene que durar varias sesiones, tened en cuenta que nosotras nos reunimos los sábados solamente entonces se alarga incluso mas el proceso. 


La primera sesión es para introducir la empresa. Se empiezan a proponer ideas sobre qué se puede hacer, de esas ideas se empieza hacer una búsqueda más profunda, se analiza la viabilidad y si hace falta se deja para la siguiente sesión la decisión de que proyecto hacer. 


A partir de ahí, cada año es diferente ya que son los chavales quienes van tomando su propio camino, van decidiendo que hacer, contactan con gente o asociaciones, buscan la forma de financiar sus proyectos, la forma de acceder a los sitios… Se trata de hacerlo entre todos lo que implica compromiso de su parte.


Ahora bien, ¿qué es lo que hice yo aquel año? ¿ Por qué me pareció tan maravilloso y cambió mi forma de ver el mundo?



Mi primera empresa en el Yturralde


Pues bien, yo era nueva en el Yturralde pero me sentía parte de él desde el día uno, sentía que pertenecía a ese sitio, que yo queria vivir asi. Ese año, en la empresa propusimos colaborar con un pueblo en reconstrucción de la España vaciada y bueno, eso hicimos.


Conocimos el proyecto de Fraguas, nos informamos, contactamos con ellas y decidimos que esa iba a ser nuestra empresa. 


Para las que no lo sepáis, Fraguas es un pueblo de Guadalajara que en el año 1966 el ejército se apropió para hacer pruebas de armamentos y explosivos, lo cual llevó a un abandono y destrucción tremenda del pueblo. 


Bueno un segundo, antes de seguir, el tema de fraguas es algo controversial, entiendo que no todas estéis de acuerdo con esta idea de vida y por eso quiero aclarar que en esta entrada de el blog lo que quiero es explicaros como llevamos a cabo nuestro proyecto ya que es algo que hemos estudiado llevado a la práctica, no quiero hablar como tal de Fraguas y de su proyecto pero, sí que os recomiendo que veáis un pequeño documental que hay en YouTube que dura unos quince minutos y en el que explican todo muy bien y, que si os sigue interesando el tema, de la España vaciada y de los proyectos de reconstrucción de pueblos os escuchéis un podcast de Carne Cruda en el que ya lo explican todo mucho mejor.




Continuo con nuestra empresa de 2018…


Pues bien, después de habernos informado bien sobre el proyecto de Fraguas, estuvimos hablando de qué es lo que queríamos hacer, cómo podíamos ayudarles, que podíamos hacer nosotras vaya y acabamos decidiendo qué iríamos una semana en verano allí a ayudarles con lo que necesitasen, además de llevarles mucho azúcar que nos pidieron para hacer mermelada. 


Para ello vimos que cosas necesitábamos y por lo tanto decidimos qué camino tomaría nuestra empresa/proyecto de servicio, que se iba construyendo poco a poco. Por cierto, hay que ser paciente, uno no puede organizar un proyecto de este estilo al principio cerrando cada sesión cómo cree que debe ser, debe irse amoldando a los tiempos, a como avanza todo y a los inconvenientes… 


Nosotros vimos dos grandes puntos, nos teníamos que financiar y teníamos que conseguir llegar hasta allí. A continuación os cuento un poco más detalladamente cómo hicimos…



FINANCIACIÓN


Al principió nos dió un poco de vértigo porque teníamos que conseguir cubrir los gastos del transporte para todos y todas hasta allí, un pueblo al que no llegaba más que un camino, la comida para toda la semana que íbamos a estar y el azúcar que nos pidieron llevar para hacer mermelada.


Así que, nos pusimos manos a la obra y por pequeños grupos empezamos a ver cómo podíamos conseguir todo ese dinero. Al final llevamos a cabo las siguientes ideas: 


Venta de camisetas teñidas: 

Algo que nos pareció muy chulo fue comprar camisetas blancas y dedicar un sábado de los scouts a teñirlas con la técnica de “tie dye” para posteriormente venderlas en la fiesta de aniversario del grupo. 


Mercadillo de ropa de segunda mano:

El mismo día de la Fiesta de la Primavera (aniversario del yturralde) también montamos un puesto con ropa nuestra que ya no queríamos pero que estaba en buen estado para que usasen otros. 


Chuches

Como buenos scouts, hicimos bolsitas de chuches y las vendimos en la acampada del San Jorge a chavales de otros grupos scouts. 


Poco a poco conseguimos todo el dinero que necesitábamos aunque un poco justas.



TRANSPORTE

Nuestras familias no nos iban a llevar hasta allí y mucho menos podíamos alquilar un autocar pero, por suerte, podíamos llegar hasta Guadalajara usando nuestro abono transporte y a partir de ahí fuimos en bus, con un billete barato, a no se que pueblo desde el cual fuimos andando hasta nuestro destino. 


MATERIAL

Tuvimos suerte porque pudimos usar el material del yturralde así que nos llevamos unas cuantas tiendas de campaña y varios hornillos. 



Avanzó el curso y llegó la semana de antes de irnos. Unos cuantos nos organizamos para ir a comprar la comida y el azúcar. No nos daba para mucho el dinero asi que compramos latas, paquetes de salchicha, puré de patatas en polvo y cosas de pura supervivencia. 


Unos días por Fraguas

Al fin, llegó el día de completar nuestra aventura, llevábamos organizando esto casi todo el curso y por fin lo llevaríamos a cabo. Yo iba tranquila, no me había imaginado cómo podía ser aquello, pero tenia amigos que iban nerviosos, algunos incluso habían discutido con sus familias para que les dejasen ir, yo en mi casa no tuve ningún problema, no íbamos a hacer nada peligroso vaya. Y como bien sabemos, hay que fortalecer nuestros conocimientos y formas de ver el mundo para formar una opinión critica hacia él. En fin, que me voy por las ramas…


Después de estar toda la mañana entre transporte y transporte, llegamos a Fraguas, allí, en la entrada había una pequeña alberca donde se estaban bañando Guille y Nuria, nuestros anfitriones. 


Salieron muy emocionados y nos saludaron muy cariñosamente. Montamos las tiendas al lado, en una pequeña explanada y juntos subimos a la casa principal del pueblo. En la entrada había una pequeña plaza con banquitos dónde nos explicaron un poco mejor en qué consistía el proyecto y cómo se organizaban. 


Cada uno tenía su casa o espacio personal pero compartían algunos espacios comunes como por ejemplo, en la casa principal que estaba la cocina y un comedor o al lado que había un lavabo y una fresquera para almacenar comida y el baño un poco mas alejado que el resto de cosas (del cuál hablaremos más adelante). También tenían un huerto que trabajaban y cuidaban entre todos y les abastecía gran parte de su alimentación. Tenían unas placas solares para general electricidad y bueno, la alberca. 


Su organización diaria consistía en ir rotando en varias tareas, dentro de las cuales podías trabajar en el huerto, preparar la comida, limpiar los cacharros, reconstruir el espacio que estuviesen haciendo en ese momento, hacer mermelada para vender…Y es ahí donde nosotros entrábamos. Nos metieron por completo en su sistema y cada día nos dividiamos por grupos para ayudarles en las diferentes tareas y fue, absolutamente A-LU-CI-NAN-TE. Fue allí cuando además nos enteramos que no usaríamos ningún día las tiendas porque nos dejarían hueco en una de sus casas y que la comida tampoco haría demasiada falta porque compartieron sus productos y comidas con nosotros desde el minuto uno. Vaya, que tuvimos la suerte de ser parte completamente íntegra y participativa del proyecto.


Os podéis imaginar cómo es vivir algo así para un grupo de chavales de unos 16 años que están acostumbrados a la vida en la ciudad, con un horario, un ritmo, unos estándares de vida, unas normas no escritas, la visión prejuiciosa de la sociedad… En fin, nos abrió los ojos, nos enseñó otra forma de ver el mundo desde una posición rompedora con lo que conocíamos. Una forma de ver la vida libre, independiente, en comunidad y armonía con la naturaleza. Guau, suena super hippie este último párrafo pero realmente yo en aquel entonces lo viví así. 


A continuación, os voy a separar mis días en Fraguas en varias anécdotas de las cuales saque distintos aprendizajes…



El baño y los jabalíes


El baño era un baño seco, y diréis ¿qué es eso Eva? Pues bien, yo lo aprendí allí y es básicamente un baño que no tiene cadena y por lo tanto es seco. Estaba en una caseta de madera, en una ladera de la montaña, de manera que todo caía a un pequeño barranco que había bajo el váter. Antes de ir, tienes que coger por el camino brotes secos y tener en cuenta que sólo puedes hacer, digámoslo así, la parte seca del momento baño, es decir, no puedes hacer ahí pis, que estropeas todo el proceso. 


En el baño tenias una bolsa donde meter el papel que usases y un cubo con serrín de forma que, cuando terminabas, echabas una parte de serrín al hoyo y otra de los brotes secos que habías cogido por el camino. En la montaña de residuos, había gusanos y microorganismos que consumían los restos transformándolos así en una especie de compost.


La historia que me hizo recordar cómo era ese váter fue un día que tuve que ir de noche con una amiga allí. Tú imagínate un sitio completamente a oscuras, vale, ¿ya? Pues ahora imagínatelo aún mas oscuro por qué allí no había ni una sola luz más que la de la luna y las estrellas. Pues bien, nunca conseguimos llegar porque de camino vimos unos ojos en la oscuridad que nos paralizaron por completo, hasta que la “cosa” fue iluminada por nuestras linternas y empezó a correr hacia nosotras. ¡¡¡Era un jabalí enorme !!! Madre mía que miedo, no he corrido mas rápido en toda mi vida. Conseguimos escapar pero nos metimos tan rápido y tan fuerte en la casa que nos metimos un buen golpetazo. 



Mermelada de _____ (nunca recordé el nombre de este fruto)


Una de las tareas que me tocó hacer en varios momentos fué hacer mermelada de___ un fruto que jamas había pensado que se pudiera consumir. Era pequeñito como una lenteja y de color granate oscuro. Recuerdo una mañana que nos lo pasamos genial, nos pidieron que nos fuésemos a recolectar ese fruto el cual había invadido todas las ruinas de las antiguas casas de Fraguas. Eso hizo que fuese fácil de encontrar y aún más divertido de coger porque íbamos escalando los árboles y los muros para coger cada uno de estos pequeños frutos. Pero ojo, sin dejar al campo sin él, que el fruto tiene que caer para generar nueva vida y alimentar a los animales. 


Otra de las cosas que hicimos fue machacar y triturar en unas grandes ollas los frutos, esto fué mucho más rápido y aburrido. Después otros se encargaron de terminar la mermelada, a mi no me importó perdérmelo porque ya sabía hacer, en mi casa todos los años hacemos un poco de moras que recogemos por ahí.



Las patatas del huerto


Otro día me mandaron con otros amigos al huerto a regar, cuidar las plantas y, la joya de la corona, coger patatas. Que bien me lo pasé y que sucios acabamos. Evidentemente sabía perfectamente como era una patata y cómo crecía pero me sorprendió muchísimo que pudieran crecer TANTAS patatas en un mismo sitio. 

Estuvimos horas recogiéndolas aunque bueno, tardamos más porque estuvimos haciendo malabares y jugando un poco. 



Tian de verduras


Otro día me tocó hacer la comida, el grupo del huerto de ese día había sacado pimientos, calabacines y tomates y, junto a las mil patatas que habíamos recogido el día anterior, hicimos un exquisito “tian de verduras” y no se si fue que el producto era ecológico, que lo había recolectado yo y me sabía a satisfacción o que simplemente, fue y ha sido uno de los platos mas ricos que jamás he tomado. 


Esa noche fue muy bonita, estuvimos jugando a un montón de cosas entre todos mientras nos tomábamos aquel plato tan bueno y contábamos historias o escuchábamos a los habitantes de fraguas contarnos anécdotas de sus vidas, de lo complejo que es vivir allí en invierno, de las dificultades que conlleva intentar vivir tan fuera del sistema…



El coche de Alfageme


Mi amigo Alfageme se tenía que ir unos días antes así que vino su madre a buscarle en coche. La pobre no sabía que allí no llegaba un buen camino para coches y se le quedó atorado entre unas rocas en mitad del campo. Llegó asustada y de noche. Su idea era llegar, recoger a Alfageme y marcharse pero el plan tuvo que cambiar por completo. Le dimos un plato de comida caliente y le dijimos que a la mañana siguiente temprano le ayudaríamos a desatascar el coche. 

Con lo que no contábamos nosotros era que estaba lejos, muy enganchado y que nosotros teníamos que coger un bus que tenía hora. Fuimos paseando hasta el coche y tras probar de mil maneras conseguimos levantar el coche y moverlo. SI, has leído bien, he dicho LEVANTADO, estábamos tan llenos de adrenalina que no es que lo moviésemos empujándolo si no que lo levantamos del suelo mientras Alfageme por debajo quitaba la piedra que se había quedado enganchada. Y así, con el coche un poco roto, se fueron de nuevo. Gritábamos y cantábamos de felicidad, nos sentíamos llenos de energía y con motivo vaya, acabábamos de levantar un maldito coche entero. Pero claro, tanta felicidad se acabó cuando vimos la hora que era y nos dimos cuenta de que teníamos que irnos corriendo (literalmente). Mis amigos, llenos de adrenalina llegaron felices corriendo hasta Fraguas pero yo lo pasé fatal, la adrenalina me duró poco y no recordaba para nada que el pueblo estuviese tan lejos del sitio dónde se había quedado enganchado el coche. Jolines, que cansancio.


Hay muchas más historias estupendas que guardo de esta experiencia pero que me quedo para mi y mis recuerdos. Espero que hayáis entendido todo lo que aprendí y como, según pasaban los días yo tenía cada vez más ganas de tener un estilo de vida similar. A día de hoy, no se si quiero vivir asi, tampoco se si sería posible, lo que si se es que gane aprendizajes que me acompañaran en mi camino y me ayudaran a entender la vida de otra forma mucho más libre. No se, yo me fui de allí llena de historias para contar, con amigos que se convirtieron en mi familia, con aprendizajes básicos de vivir en armonía con la tierra y mil cosas mas. 


Un abrazo y, gracias por leerme, de veras. 





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