Hola, ¿qué tal estáis? Yo el martes llegué cansada a casa, entre una cosa y otra al final salimos de clase a las 20:45 y yo me iba en bici… no me importaba demasiado porque irme en bici me daba tranquilidad mental pero cuando salí estaba lloviendo y claro, me empapé, estaba agotada y encima me dolía la cabeza.
Pero fíjate como es la vida que a la mañana siguiente la lluvia me ha dado sensaciones diferentes. Me levanté a las 8:30, estaba en mi cama calentita y se escuchaba el agua golpear las terrazas, los árboles y las aceras. No era un diluvio ensordecedor, era calmado, incluso musical. Me habría encantado levantarme y sentarme en el sofá del salón, con un buen tazón de chocolate caliente y un libro.
Pero si retrocedieramos en el tiempo unos años, no me gustaría ponerme a leer un libro, sino un tebeo o un cuento. Y sustituiría el sofá por mi madre leyéndomelo.
Ella siempre nos ha contado historias a mi hermano y a mi. Cuando más recuerdo esos momentos es mientras cenábamos en la cocina. Solía sacar cuentos y cada noche nos leía un capítulo. Nos dejaba alucinados en cada cena, nos metíamos por completo en las historias. Creo que pocas veces he conseguido estar tanto tiempo concentrada en una misma cosas. Y es que mi madre cuenta tan bien los cuentos… algo muy importante para leerlos pero de eso hablaremos más adelante.
Nos contaba historias estupendas, eran y son libros buenísimos. Algo que le agradezco mucho porque hay cada cuento por ahí… y es que ¡no soporto los cuentos malos!, los moralistas, los vacíos, los que son, con perdón, literatura ba-su-ra. ¿Por qué parece que los niños no merecen tan buena literatura como los adultos? Y no es porque no haya buenos y buenas autoras eh.
Mi abuela también nos contaba historias cuando dormíamos en su casa. Sobre todo de dragones poderosos y brujas sabias. Ella también nos ha inculcado mucho la lectura, siempre nos regalaba libros o nos dejaba alguno de sus infinitas estanterías. A día de hoy a mi me sigue comprando algún libro de vez en cuando, y siempre que nos vemos un tema obligatorio es ponernos al día en nuestras lecturas.
Y bueno, mención especial a mi padre contando historias. Esta vez no son leídas sino recordadas. Nos contaba historias de cuando él y mis tíos eran pequeños. Cada una más loca y rara que la anterior. Todo bastante parecido al libro de “Mi familia y otros animales”, el cual os recomiendo muchísimo por cierto. Mi padre participó por tanto en este amor que le tengo a las historias, a cómo son contadas y a cómo deben ser contadas.
En el cole como no, también nos leían muchos cuentos. Recuerdo que nos sentábamos en la tarima mientras nos leían alguna historia interesante, divertida, entretenida, especial o cotidiana. Hubo uno en concreto que dejó marcada a toda mi generación. De hecho, si haces referencia a él mientras estás con cualquiera de mis compañeros del cole, te entenderán perfectamente.
Dicho cuento es, la bruja rechinadientes. Madre mía, ¡¡qué miedo nos daba!! Realmente no me acuerdo de que va, solo que había una bruja feísima de nariz puntiaguda y dientes afilados. Uy uy uy es que se me ponen los pelos de punta cuando lo pienso. Mis profes cambiaban las voces, sus tonos, hacían pausas y sonidos estrepitosos, hablaban fuerte y hablaban flojo, de tal forma que nos metíamos tanto en la historia que parecía que la estábamos viviendo.
Según fuí creciendo seguí disfrutando de la lectura pero también de inventar cuentos e historias. Me hacía mucha ilusión cuando algún profe nos pedía escribir alguna historia porque me encantaba el momento de leerlo en alto para ver como mis compañeros y amigos disfrutaban de aquel momento. Yo buscaba aquel disfrute que teníamos cuando éramos más pequeños y nos contaban cuentos en la tarima.
Cuando entre de monitora en mi grupo scout, decidí que era muy importante que mis chavales escuchasen historias, que las escuchasen tan bien que las sintieran reales y entonces decidí que cuando nos fuésemos de campamento de verano me llevaría algún cuento para leerles todas las noches un pedacito antes de dormir.
Y eso hice, mi intención era leerles todas las noches una parte del libro de “cuentos en verso para niños perversos”, un cuento increíble de Roald Dahl que transforma a su manera los cuentos clásicos. Pues nada, llegó la primera noche, cogí a mis pequeños chavales, me los lleve a sus tiendas de campaña y, antes de que se metieran, nos pusimos en círculo y bajo la luz de unos lumis les leí la primera historia. Se quedaron completamente anonadados, menudas caras jajaja. Me pidieron y suplicaron que por favor les leyese otro mas. No era muy tarde asi que les leí otro. Acabé y de nuevo todos y todas flipaban, se lo estaban pasando genial y querían mas de esa sensación, en fin que les leí otro y al acabar sabéis que? Efectivamente, me volvieron a pedir otro. Vaya que entre una cosa y otra me comí el libro por completo de una sentada.
Cuando acabé de leer, les dí un beso a cada uno y les di las buenas noches. Varios niños me dieron las gracias mientras se quedaban dormidos, me dijeron que les había encantado el libro ya que querían que les siguiese leyendo cosas el resto de noches. Me hizo mucha ilusión, había conseguido mi objetivo la primera noche de campamento pero, no me habia llevado mas libros asi que el resto de noches me tocó inventarme cuentos para antes de dormir, no me importaba, yo disfrutaba mucho siendo cuenta cuentos y veía que a ellos de verdad les estaba sirviendo para disfrutar, reír, compartir emociones y descansar a gusto.
Al año siguiente, cambié un poco mi estrategia, habíamos preparado otras actividades para las noches así que me lleve otro libro de cuentos pero esta vez los leeríamos solo las noches de marcha, cuando nos vamos cuatro días a caminar y dormir por las montañas.
Me llevé “¡Qué asco de bichos! El cocodrilo enorme”, que tenía un tono similar al del año anterior así que deduje que también les podría gustar.
Se dió un poco la misma situación, esperaban ansiosos metidos en el saco y atentos a ver cuando empezaban las historias, nunca nos había costado tan poco que se callasen.
Aquí os dejo una foto de mi amiga María leyéndoles un cuento a los lobatos antes de dormir detrás de la ermita de arcucelos.
Por todo esto, uno de mis grandes sueños es ser cuentacuentos.
Ahora, os voy a contar de forma fugaz algunas reflexiones que tengo sobre los cuentos….
Los cuentos malos:
De algo así he hablado mas arriba. A veces siento que a los niños, por ser niños y pensar que no entienden tanto, les dan cuentos espantosos y me da mucha pena porque considero que hay muy buena literatura infantil. Creo que nosotras, como futuras docentes tenemos que ser muy conscientes de esto y tratar de enseñarles y leerles los mejores cuentos que conozcamos.
La ilustración:
Bueno, yo soy ilustradora y quizá por esto tengo mas afilado el ojo en este tema pero desde siempre he jugado muchísimo un cuento por sus ilustraciones. Es algo de nuevo importantísimo para la riqueza de un cuento, van de la mano. Por ejemplo, aprovechando que ya hemos hablado de él, Roald Dahl, no sería lo mismo si no estuviesen sus libros llenos de dibujos de Quentin Blake (uno de mis ilustradores favoritos).
No solo me refiero a que estos dibujos sean estéticos sino que no sean muy superficiales, que nos cuenten algo de las historias, que hagan reales a esos personajes, cercanos a nosotras.
La lectura:
Algo importante para contar cuentos es vivirlos. Muchas veces hay gente que no le da emoción a sus lecturas, no les da tono, pausas, emoción. Parece que están leyendo la lista de la compra pero hay que tratar de transmitir también con la forma de hablar lo que quiere expresar esa historia o esos personajes.
Asi que es importante que lo hagáis bien, no como si fuesen tontos y no os fuesen a entender sino, como si actuaseis, pensad en los personajes, que voces tendrían, en el narrador, los silencios, los ruidos, los diferentes volúmenes… Ya veréis como la reacción de vuestras alumnas ante las historias es diferente. Sino pensad en cómo nos dan las clases a nosotras y en cuales tratamos de mantenernos despiertas casi a la fuerza.
Por último os quería recomendar algunos cuentos fantásticos para leer, lo primero vosotras, para que paséis un buen rato y veáis si os gustan o no, y lo segundo a vuestras pequeñas alumnas, que recordad que os escucharan con atención, pensad que vosotras sois el puente entre la historia y ellas.
Antes os he hablado de este libro. Mas allá de lo bien escrito que está, le da una vuelta importante a los cuentos clásicos que ya conocemos. La mayoría de estos cuentos los conocemos de mano de Disney pero estas historias son anteriores, digamos que Roald Dahl las “desdineyfican” un poco
Os recomiendo practicar con estos cuentos a leer en alto como si tuvieseis publico, asi también disfrutareis mas vosotras mismas de la lectura.
La mosca fosca. Eva Maria Mejuto
Este cuento es un clásico la verdad. Os recomiendo mucho esta editorial, de la cual os voy a decir mas cuentos luego. Evita completamente los cuentos moralistas y ñoños, este concretamente es divertido y expresivo pero nos habla también de la amistad y ademas, no habría cuento sin moraleja.
Donde viven los monstruos. Maurice Sendak
¿Sabéis que Maurice Sendak tuvo problemas al publicar este libro?
Se le echaron encima!! La gente no comprendía que se escribiese una historia donde un niño se va de casa con unos monstruos y baila y juega con ellos.
Claro, esto fue en el 1963 pero a mi de pequeña no me sorprendió que se fuese de casa y aquellos monstruos me ayudaron a superar algún miedo. Asi que menos mal que a Maurice le dió igual lo que dijo la sociedad de él.
Las 7 llaves de cuento. Antonio Rubio
En este libro encontraréis una recopilación de cuentos muy entretenidos. Algunos son cortitos, de no más de una página, así que es un buen recurso para contar pequeñas historias.
Además, este libro es perfecto para el desarrollo del habla y de la lectura porque algunos son en forma de trabalenguas, igual de divertidos que complicados de leer.
Bueno, que decir de Olivia… Ella era estupenda, me caía genial, tanto que quería que fuese mi amiga.
Antes de que llegase Pepa Pig, era realmente extraño que hiciesen un cuento para que las niñas y niños se viesen reflejados en él cuya protagonista era una cerda, un animal machacado a lo largo de los años por ser terco, sucio, tonto y gordo. Por eso me parece tan importante este cuento y vernos reflejadas en esta cerdita.
Luna. Antonio Rubio y Oscar Villán
Este cuento es para peques muy peques, no llega a formar frases, solo son palabras y dibujos estupendos.
Yo normalmente he visto a la gente leerlo como si cantasen, y creo que le da un toque muy bueno.
¿A qué sabe la luna?. Michael Grejniec
Este cuento mi madre lo leía mucho con un teatro de sombras que tienen en la granja escuela en la que trabaja. Es muy bonito y tiene un mensaje poderoso, si poderoso, y es un cuento.
Yo lo disfrutaba cada una de las veces que me lo contaban, con calma, con pausas, con tranquilidad, era un cuento que se vivía como ver las estrellas una noche de verano.
Qué asco de bichos! El cocodrilo enorme. Roald Dahl
Este es el libro que os he contad que lleve en mi segundo campamento de verano como monitora ara leer durante las noches de marchas.
Es muy divertido y diferente a lo que suelen leer los niños, uno de los motivos por los que gusta tanto.
Yo tengo un gran recuerdo de él, porque lo leíamos por las noches mientras ellos veían las estrellas metidos en sus saquitos de dormir. Cuando acabábamos intentábamos darle un beso a cada uno sin pisar a nadie y nos íbamos las tres a reírnos y a hablar sobre nuestro día. Aqul campamento fue muy bonito
El topo que queria saber quien se había hecho aquello en su cabeza. Werner Holzwarth
Esperó que hayáis tenido la suerte de que os leyesen este cuento en el colegio, porque yo la tuve y era increíble.
Además mi madre también lo hacía con sus títeres.
Una vez, en otro campamento quise copiarla y monte un teatro de sombras con una saban ay unos focos, esto le suma muchos puntos a los cuentos porque ya no ven al narrador sino a los propios personajes hablar entre ellos.
El hada acaramelada. Gloria Fuertes
Bueno para acabar os dejo este cuento de Gloria Fuertes, de ella os recomiendo leeros todo, directamente.
Este cuento es muy bonito y no se que mas deciros de él. Es bonito pero con su toque especial.
Insisto, leeros todos sus cuentos.
Concluyo ya esta entrada recomendándoos que visitéis librerías como “la mar de letras”. Allí os podrán asesorar para encontrar el cuento perfecto para lo que queráis transmitir a vuestras alumnas y alumnos.
Me despido, de nuevo, muchas gracias por leer, esta es mi última entrada para el blog y espero que lo hayáis disfrutado al menos la mitad de lo que yo lo he hecho escribiéndolo.
Chaooo
Esta entrada es genial. Me encanta como has empezado hablando sobre tu día y como lo has relacionado con que te leyeran cuentos. Le has dado un tono personal super bonito hablando de lo que te hizo a ti disfrutar de estos cuentos. Sinceramente, creo que tristemente no he leído ninguno de los cuentos que recomiendas, pero parecen muy divertidos, así que voy a ver si los encuentro en una biblioteca para conocerlos. ¡¡¡Muchas gracias por las recomendaciones !!!
ResponderEliminarNo se si es tu forma de escribir o las ilustraciones que incluyes en las entradas pero hay algo en tu blog que me atrapa. Adoro una buena lista de recomendaciones sobre todo cuando viene acompañada de una historia tan bonita y propia como la que cuentas. Haces especial lo cotidiano, no cambies nunca <3
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