Trueque de saberes

 



Holaa, ¿qué tal? Yo bien, el otro día apliqué una cosa que hemos aprendido en clase de Sergio con mis chavales de los scouts y salió fenomenal. A continuación os cuento el qué…


Creo que ya lo he dicho pero bueno, un vez mas jejeje. Yo soy monitora del Yturralde y este año, estoy con la unidad de los mayores, que tienen entre 14 y 17 años. En la salida de inicio de ronda, donde empezamos el curso yéndonos un fin de semana a la montaña, mis chavales me dijeron que querían preparar actividades ellos mismos para su unidad. Son un montón así que me asustó un poco el entusiasmo general que había con este tema, tampoco tenemos tantos días de scouts durante el curso y entre una cosa y otra no daría tiempo a que todos ellos preparasen una actividad a sus amigos. 

Pero, de repente, algo hizo click en mi cabeza. Me acordé de uno de los primeros días de didáctica, cuando hicimos el trueque de saberes… ¡Era perfecto! Así todos podrían hacer una pequeña actividad en un mismo espacio de tiempo.


Como todas sabemos, porque lo hemos vivido en primera persona en clase de

Didáctica, el trueque de saberes es un método de aprendizaje colectivo en 

el que de algún modo, los participantes cogen el rol de profesor realizando 

cierto taller (sobre lo que le haya pedido el profesor inicialmente). Pero claro, 

no solamente impartes un taller, como dice el nombre es un TRUEQUE, es 

decir, un intercambio por lo que además de dar, recibirás talleres 

del resto de participantes. 



Se la propuse a Alex (mi compañero de unidad) y le pareció una idea bastante solvente así que decidimos usar uno de los huecos de actividad de la salida de invierno para llevarlo a cabo. 


La semana de antes de irnos de salida de invierno, les explicamos a los chavales que tendrían que preparar un taller, un juego, una dinámica… lo que quisieran vaya, para hacerle al resto de la unidad pero, teniendo en cuenta que sería para grupos de unas cinco personas y que contarían con un total de unos quince minutos en los que debían de tener en cuenta su explicación. 


Les gustó mucho la idea, estaban emocionados de poder participar en la creación de uno de sus campamentos. Les pedimos que durante la semana nos escribiesen con su propuesta y con una lista del material que necesitaban que les dejásemos. Ahí yo me asuste bastante porque los tíos van con una calma… les tuvimos que mandar varios recordatorios vaya, que ya me estaba viendo yo inventándome una actividad en el tren de camino al albergue. 


Pero no, al final todo salió estupendo. Vinieron pocos, doce concretamente así que dieron sus talleres de dos en dos y éramos nosotros quienes mandábamos la mitad del grupo a uno y la otra mitad a otro, haciendo cada vez de una forma los grupos para que se relacionasen un poco entre todos. 


Fue muy especial porque cada uno puso una pizca de si mismos en sus actividades. Se notaba que habían llevado cosas que les gustaban, cosas con las que creían que sus amigos podían ser felices durante un rato. Además, se daban cuenta de lo complicado que es a veces dirigir a un grupo y se lo tomaban más en serio, querían que su actividad saliese bien y cada uno tomaba un rol diferente en cuanto a la gestión de la autoridad, a su forma de explicar, de resolver dudas, de darle energía al juego o calma a su taller. 


Hicieron un poco de todo, desde talleres de papiroflexia hasta juegos de música, de intriga, dinámicas de improvisación, juegos de mesa… 


Yo estaba como espectadora disfrutando de aquel trueque que hizo de esa sala una especie de mercado de conocimientos entre iguales, que compartían sus mejores ideas para pasar un buen rato. La dinámica que había entre ellos era muy chula, iban solos, era como ver una escena de teatro.


Pero si que es cierto que como iba tan bien la dinámica, acabé por meterme en alguno de los juegos y disfrutando tanto como ellos. 


Para terminar, como siempre hacemos, revisamos la actividad pero esta vez no solo queriamos saber si les había gustado o no la dinámica, queríamos saber como se habían sentido ellos preparando las actividades y dándolas. Y resulta que fue un éxito. Muchos me dijeron que lo habían dejado para el último momento porque habían estado agobiados con el instituto y les habría gustado tener mas de una semana para prepararlo pero, por lo demás, les encantó la experiencia asi que me la guardo con mucha satisfacción para un futuro. 


Bueno, me despido de vosotras, espero que os haya parecido al menos entretenida de leer esta pequeña entrada. 



Un abrazo

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